Por Ricardo Soca
Como sabemos, los romanos de la época clásica no usaban tildes, ni comas ni,
frecuentemente, espacios de separación entre las palabras. El latín de
Horacio, Virgilio y Cicerón sobrevivió tras la caída del imperio romano en los
monasterios de la Edad Media, en la pluma de los monjes copistas, quienes poco
a poco fueron introduciendo algunas novedades en la escritura.
