Durante las primeras confesiones de un amor que comienza, un hombre trata de encontrar las palabras para explicar la historia de su primer beso.
Más que conversar, aquellos dos susurraban: hacía poco que el romance había empezado y andaban tontos, era el amor. Amor con lo que trae aparejado: celos.
—Está bien, te creo que soy tu primera novia, me pone contenta. Pero dime la verdad: ¿nunca antes habías besado a una mujer?
—Sí, ya había besado a una mujer.
—¿Quién era? —preguntó ella dolorida.
Toscamente él intentó contárselo, pero no sabía cómo.
