Palabras pronunciadas por el escritor colombiano en Caracas el 2 de agosto de 1972 al recibir el II Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos.
Ahora que estamos solos, entre amigos, quisiera solicitar la complicidad de ustedes para que me ayuden a sobrellevar el recuerdo de esta tarde, la primera de mi vida en que he venido de cuerpo presente y en pleno uso de mis facultades a hacer al mismo tiempo dos de las cosas que me había prometido no hacer jamás: recibir un premio y decir un discurso.
