«Saber lo que debes hacer elimina el miedo» (Rosa Park)
El desalmado y poderoso cacique don Milo, con crueldad inhumana causa la muerte lenta del recién nacido de la negra Ceferina, lo que provoca en esta y en Nicolás, su marido, un sufrimiento impotente indescriptible; sufrimiento que, llegada la oportunidad, ella devuelve multiplicado al siniestro y odioso personaje.
(En la foto, el autor Luis Álvarez, y el administrador de este blog, Isaías Ferreira Medina)
Los preparativos del cumpleaños habían comenzado dos semanas antes. Don Milo estaba embargado por la emoción. A sus cincuenta años, se sentía completamente realizado. Era dueño de las mejores haciendas y los más prósperos negocios de la región. Todos se inclinaban ante su poder. Quienes no lo respetaban, le temían. El Generalísimo era su amigo y se lo había demostrado regalándole varios caballos de pura raza y bautizándole todos sus hijos, sin importarle que sólo dos de ellos fueran legítimos. Los demás habían sido procreados de forma no muy legal. Al principio, ellas no querían, pero nadie podía decirle que no a don Milo, el gran semental, el compadre preferido del Generalísimo. El contratista exclusivo de todas las obras públicas, que como sublime expresión de su excelsa magnanimidad ordenara el Generalísimo en la región.
