En «El estrecho puente del arte. Ensayos literarios» (Páginas de Espuma), y con la traducción de Rafael Accorinti, se publican por primera vez en castellano las célebres lecciones de la autora a propósito del arte de la ficción y de la biografía.
Por CONCHA GARCÍA
Escribía Virginia Woolf que «desde que Jane Austen se hizo conocida, [la crítica] no ha parado de mascullar necedades a coro (...). Es sumamente frustrante no escuchar a Jane Austen tomar la palabra con su propia voz cuando debate sobre si se comportaba como una dama, si era sincera, si sabía leer o si tenía experiencia cazando zorros. De Jane Austen hemos de recordar que escribió novelas. Valdría la pena que sus críticos literarios las leyeran alguna vez». Así era Woolf. Feminista, reivindicativa, irónica, cultivada, compañera, metafórica, terrenal. A través de estas palabras sobre Austen, recalcaba hasta qué punto el talento literario femenino se ha minusvalorado a lo largo de la historia, con el objetivo de provocar un cambio de rumbo, de perspectiva. Woolf escribía por sus antecesoras, y lo hacía para nosotras. Para contribuir en el desarrollo hacia una sociedad más justa, en la que una escritora fuese conocida por su palabra, y no tanto por su compostura.






