En 1922, cuando apenas tenía quince años de edad, [Joaquín] Balaguer publicó su primer libro de versos: “Claros de luna”, obra cuyo valor literario, al parecer, fue bastante vapuleado por la crítica literaria de entonces.
Balaguer, que nunca aceptó ni muchos menos perdonó las críticas de sus adversarios, aprovechó el prólogo del siguiente libro publicado, “Tebaida lírica” (1924), para responder en forma rabiosa a quienes osaron cuestionar las credenciales estéticas de los primeros “partos de su fantasía”. (Esta introducción fue tomada del artículo de Domingo Caba Ramos, que en esta publicación sigue al texto completo de dicho prólogo).
