Fragmento —copiado sin autorización, con la única, expresa intención de
tratar de persuadirle a leerlo, si no lo ha hecho aún— del fascinante,
fabuloso e imprescindible
El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo
antiguo, de © Irene Vallejo.
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La Gran Biblioteca [de Alejandría] lo adquiría todo, desde poemas épicos a
libros de cocina. En medio de ese océano de letras, los estudiosos debían
elegir a qué autores y obras dedicaban su esfuerzo. No había discusión posible
sobre el gran protagonista de la literatura griega, y en él se especializaron.
Alejandría se convirtió en la capital homérica.

