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jueves, 17 de abril de 2025

LA MANO

Cuento por Patricia Highsmith

Como validando el dicho “ten cuidado con lo que pidas”, y más aún, “cómo lo pidas”, un joven pide la mano de su amada y el padre le envía la mano izquierda cercenada de esta en una caja.

Un joven le pidió a un padre la mano de su hija y la recibió en una caja; era su mano izquierda.
    PADRE: Me pediste su mano y ya la tienes. Pero, en mi opinión, querías otras cosas y las tomaste.
    JOVEN: ¿Qué quiere decir con eso?
    PADRE: ¿Tú qué crees que quiero decir? No me negarás que soy más honrado que tú, porque tú cogiste algo de mi familia sin pedirlo, mientras que cuando me pediste la mano de mi hija, yo te la di.

jueves, 12 de marzo de 2020

LA ARTISTA

Cuento por Patricia Highsmith
Estados Unidos: 1921-1995


En la época en que Jane se casó, no parecía haber nada extraño en ella. Era regordeta, bonita y muy práctica: capaz de hacer la respiración artificial en un abrir y cerrar de ojos, reanimar a una persona desmayada, o detener una hemorragia nasal. Era ayudante de un dentista y no se inmutaba ante una crisis o un dolor. Pero sentía entusiasmo por las artes. ¿Qué artes? Todas. Empezó, durante el primer año de casada, con la pintura. Esto ocupaba todos sus sábados, o suficientes horas del sábado como para impedirle hacer la compra del fin de semana, pero la hacía Bob, su marido. También era él quien pagaba el enmarcado de los retratos al óleo, sucios y con los colores corridos, de sus amistades. Las sesiones de posa de los amigos también consumían buena parte del tiempo durante el fin de semana. Al fin, Jane admitió el hecho de que no lograba evitar que los colores se corriesen, y decidió abandonar la pintura por la danza.

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