(1851-1904)
Mamzelle Aurélie tenía una figura imponente, mejillas coloradas, cabellos que variaban de castaño a gris, y una mirada enérgica. En la granja llevaba puesto un sombrero de hombre, un viejo sobretodo militar azul cuando hacía frío, y a veces botas de campaña.
Mamzelle Aurélie nunca había pensado en casarse. Jamás había estado enamorada. A los veinte años recibió una propuesta de matrimonio, que rechazó de inmediato, y a los cincuenta seguía sin lamentar su decisión.

