— Hola, mamita… venga acá, preciosa… déjeme darle un besote... ¡abráceme fuerte! ... ¡Qué bien se ve, mi adoración!
— Ay, mijo, es que me ves con los ojos del alma…
— De veras, ¡te ves muy bien abuelita!…
— Ay, Tereso, ¡estos 92 pesan! … me doy masaje en un lado para calmar el dolor y me brota el dolor en cinco otras partes… jajaja
— Oiga, viejita hermosa, ¡pero el altar está cada día más lindo! ¡Esas luces tan serenitas que se ven, como tu alma buena abuelita!
— Es mi fe la que me tiene en pie…
— Veo que tienes santos nuevos… a ver, a ver… preséntamelos…
— Ya habías visto al santo padre San Juan Pablo II, y a la Madre Teresa, ¿verdad?…
— Sí, dime, y esta, ¿quién es?
