Del poemario “Fragmentos de mí”
Seis paredes nos cubrían
dejando espacio para
un sueño compartido:
volar juntos otra vez.
Cuatro de ellas nos abrazaban
y al unísono gritaban:
¡hay esperanza a pesar de todo!
La que nos miraba desde arriba
sonreía, como si aprobara lo que
las demás decían.
La que nos sostenía
permanecía quieta,
como tratando de asegurarnos
una noche placentera
cuando las fuerzas, ya evaporadas,
nos habían abandonado.


