¿Lo que al ratón tocaba si te viera
haces con el ratón, cuando, espantada,
huyes y gritas, siendo, bien mirada,
en limpieza y en trampas ratonera?
Juzgara quien huyendo de él te viera,
eras de queso añejo fabricada,
y con razón, que estás tan arrugada
que pareces al queso por de fuera.
¿Quién pensó, por si ansí tu espanto abones,
que coman solimán, que atenta guardas
el que en tu cara juntas a montones?
¿Saltar huyendo quieres aun las bardas,
cuando en roer no piensan los ratones
tu tez de lana sucia de las cardas?
ANÁLISIS CRÍTICO
Por
Víctor Villoria, de Poesía Necesaria






















