Este post consta de tres partes. La primera recoge una nota-extracto que
circula en Internet acerca de cómo escribía Italo Calvino. La segunda son
subrayados hechos por Fernando Vásquez Rodríguez en el libro
He nacido en América (Calvino nació en Cuba) que recoge entrevistas
hechas a este durante su productiva existencia. La tercera parte recoge enlaces a la biografía, cuentos y escritos sobre, y por, Italo Calvino.
CÓMO ESCRIBO
Escribo a mano y hago muchas, muchas correcciones. Diría que tacho más de
lo que escribo. Tengo que buscar cada palabra cuando hablo, y experimento
la misma dificultad cuando escribo. Después hago una cantidad de
adiciones, interpolaciones, con una caligrafía diminuta.
Me gustaría trabajar todos los días. Pero a la mañana invento todo tipo
de excusas para no trabajar: tengo que salir, hacer alguna compra, comprar
los periódicos. Por lo general, me las arreglo para desperdiciar la
mañana, así que termino escribiendo de tarde. Soy un escritor diurno, pero
como desperdicio la mañana, me he convertido en un escritor vespertino.
Podría escribir de noche, pero cuando lo hago no duermo. Así que trato de
evitarlo.
Siempre tengo una cantidad de proyectos. Tengo una lista de alrededor de
veinte libros que me gustaría escribir, pero después llega el momento de
decidir qué voy a escribir ese libro.
Cuando escribo un libro que es pura invención, siento un anhelo de
escribir de un modo que trate directamente la vida cotidiana, mis
actividades e ideas. En ese momento, el libro que me gustaría escribir no
es el que estoy escribiendo. Por otra parte, cuando estoy escribiendo algo
muy autobiográfico, ligado a las particularidades de la vida cotidiana, mi
deseo va en dirección opuesta. El libro se convierte en uno de invención,
sin relación aparente conmigo mismo y, tal vez por esa misma razón, más
sincero.
LOS CONSEJOS DE ITALO CALVINO PARA ESCRIBIR
Lo que sigue a continuación (que data del 15 de marzo de 2023) ha sido copiado
(sin permiso y sin rubor) del blog de
Fernando Vásquez Rodríguez
Dice Fernando Vásquez Rodríguez, refiriéndose a su lectura del libro
He nacido en América, que recoge 49 entrevistas concedidas por Italo Calvino entre 1951 y 1985:
“A lo largo de las 364 páginas el escritor comparte opiniones y juicios
sobre diferentes aspectos relacionados con sus obras de ficción, sobre el
mundo editorial, al igual que ofrece puntos de vista sobre la lectura, la
historia y algunos temas coyunturales de política. Después de disfrutar
estos testimonios, expresados a lo largo de más de 30 años, me ha parecido
interesante compartir los subrayados que fui haciendo sobre un tópico: el
oficio de escribir. En estas declaraciones de Calvino no sólo hay técnicas
y consejos, sino reflexiones útiles para todos aquellos que cultivamos un
amor por la literatura y por la artesanía de la escritura.”
ESTOS SON LOS SUBRAYADOS. GRACIAS POR COMPARTIRLOS, FERNANDO.
“Las historias que siempre me ha interesado contar son aquellas que
relatan la búsqueda de una humanidad plena y de su integración, que puede
alcanzarse superando pruebas prácticas y morales, más allá de las
enajenaciones y desequilibrios impuestos al hombre contemporáneo”.
“Podríamos decir que quien acepta el mundo como es será un escritor
naturalista; quien no lo acepta y hace lo posible por explicárselo y
cambiarlo, será un escritor de fábulas”.
“No importa qué elegimos escribir, tenemos muchas ideas que permanecen en
el tintero. De pronto, llega el momento, encontramos el estado de ánimo
que nos ubica en la necesidad de escribir, entonces elegimos la idea que
nos parece más apta, la que corresponda al estado de ánimo y la
desarrollamos. Si la desarrolláramos en otro momento resultaría algo muy
diferente. Y si eligiera escribir en ese momento no aquella historia, sino
otra, saldría un relato muy diferente, aunque en el fondo, a causa de una
carga interna, habría un verdadero ‘contenido’ equivalente, en caso de
haber elegido la primera historia. Hablo de un estado de ánimo general, la
manera de sentir el mundo y la anécdota, no tanto de un estado de ánimo
privado, intimista o psicológico”.
“Cada texto nace de una especie de nudo lírico-moral que se forma poco a
poco, madura y se impone. Se entiende que después viene la diversión, el
juego y la invención del mecanismo. Pero este nudo inicial es un elemento
que debe formarse por sí mismo: la intención y la voluntad intervienen muy
poco. Esto no se aplica únicamente en las historias fantásticas, vale para
los núcleos poéticos de toda obra narrativa, realista e incluso
autobiográfica”.
“Para escribir un libro no basta con querer hacerlo. Es necesario la
formación de una especie de campo magnético: el autor aporta sus
conocimientos técnicos, su disponibilidad para escribir y su tensión
gráfico-nerviosa. El autor es solo un canal, los libros se escriben a
través de él”.
“El trabajo literario solo tiene sentido si en la cara local,
provinciana, se puede encontrar una razón cosmopolita y en la cara
interplanetaria se encuentran los estados de ánimo locales”.
“Lo bueno de escribir es la felicidad de hacer algo práctico, la
satisfacción de la tarea terminada”.
“A veces, mientras escribo, leo mi texto con los ojos de una persona
determinada, imaginándome ser alguien que sé es mi lector. Y entiendo que
soy leído por personas muy diferentes, que no tienen que ver una con la
otra. Y ese es el verdadero desafío: no tener un público homogéneo, sino
lectores diferentes”.
“Escribir implica una moral en la cual la precisión es un valor, en la
que todo eso requiere del esfuerzo, para enriquecer las relaciones de la
vida”.
“La escritura es un trabajo con bastantes tiempos muertos”.
“La palabra hablada me disgusta. Esa materia sosa e informe que sale de
mi boca solo me inspira desagrado. No me gusta oírme hablar… Aunque las
cosas no me resultan mejores en lengua escrita, al menos al primer
intento. La inexactitud, la vaguedad, la aproximación y la sensación de
estar en arenas movedizas, eso es lo que me irrita de la palabra. Es por
eso que escribo: para dar forma, orden y coherencia a esa cosa
inexacta”.
“Si alguien tiene un recuerdo, así sea vago o indeterminado, y busca
trasladarlo a la escritura, lo puede lograr una vez que ha realizado la
labor de clarificación para sí mismo y para los demás, pero ha perdido la
vibración que existía antes de expresarlo. Ha perdido la emoción. Es un
riesgo modesto, pero quise señalarlo de todas formas”.
“Creo incluso que la duda es lo único que un escritor puede enseñar.
Dudar significa poner en crisis todos los entusiasmos, todas las ideas
incuestionables, demasiado arraigadas”.
“Se escribe para intentar sustraer de la degradación general un trozo de
universo —no más grande que una página de escritura—.”
“Intentar dar forma a una materia escrita quiere decir luchar con la
lengua, con la expresión. En mi opinión, no hay otro modo de entender la
escritura”.
“Escribir es muy difícil. Lo que da satisfacción es haber escrito, no el
acto de escribir en sí mismo”.
“La frase escrita es el resultado de un esfuerzo, de aproximaciones
sucesivas, de borrones. Hasta se puede decir que mientras más espontánea
parece una frase, más trabajo se hizo con ella, es una labor
interminable”.
“Escribir es mandar mensajes y contenidos por una vía especial. No
simplemente transmitir una información, sino transmitir todo un mundo
individual. En la escritura se comparten las propias obsesiones y tics
lingüísticos que repercuten sobre las obsesiones personales del
lector”.
“Cada escritor tiene su tono, su acento; es un poco como el timbre de la
voz, un temperamento”.
“Creo que no me planteo el problema del éxito, escribo algo que me
interesa escribir. Por lo general, me pongo un problema, quiero escribir
un libro de estas características, que presente determinadas dificultades,
suelo hacer apuestas conmigo mismo, es una especie desafío personal,
‘veamos si logro escribir algo así’”.
“La escritura es el modo en que logro hacer pasar cosas a través mío,
cosas que tal vez vienen a mí de la cultura que me rodea, de la vida, de
la experiencia, de la literatura que me precede y a la que yo, por mi
parte, aporto mis experiencias personales, esas que atraviesan a todo ser
humano, para ponerlas en circulación. Es por eso que escribo: para
volverme instrumento de algo que toda seguridad es más grande que yo”.
“El escritor o el poeta, que se cree inspirado y se considera una pura
expresión de su sentimiento, está sometido a condicionamientos
desconocidos. Así, pues, es necesario que él mismo se imponga reglas a
seguir, como hacían los poetas clásicos; solo con este andamiaje se
logrará decir algo verdadero”.
“La poesía se puede apoyar en una métrica evidente o implícita, en tanto
que la prosa continuamente debe inventarse un tiempo, una musicalidad. El
sentido rítmico es fundamental: un episodio extraordinario puede
desaparecer si, cuando se traslada a la página escrita, no logra
transmitir el ritmo necesario al lector. Transmitir el sentido de
velocidad, o de esa pausa, en la que lo escrito toma un respiro lento,
volviéndose casi un adagio, un ritmo de música parsimoniosa; eso es
trabajar con el tiempo, porque la rapidez no necesariamente está expresada
con palabras y frases cortas, sino con un trabajo estilístico que la
transfigura como una aceleración natural del latido del tiempo”.
“El deber de todo escritor es hacer cosas que vayan más allá de sus
posibilidades”.
“El problema de la imaginación para el escritor se plantea en esta
disyuntiva: ¿existe una imaginación visual o una imaginación verbal? Yo en
lo personal diría que me baso en un procedimiento mixto. Habitualmente lo
que me viene a la mente en primer término es una imagen visual. Puede
estar acompañada (o puede no estarlo) por partes o fragmentos de frases.
Sin embargo, el momento verdaderamente decisivo es cuando me pongo a
escribir y, conforme me vienen las palabras y las frases, cambian incluso
la visión y la intención originales. Pueden transformarse por completo y,
por lo general, las imágenes son olvidadas y sustituidas por la
imaginación que se pone en acto durante la escritura y queda inscrita en
la página”.
“La escritura será siempre un intento por alcanzar la infinita
multiplicidad de la experiencia, a la que no se llegará nunca. Un poco
como cuando se intenta escribir un sueño, y te percatas de que para
escribir un sueño de unos cuantos segundos es necesario manchar páginas y
páginas”.
“Creo que la prosa requiere la utilización de todos los recursos verbales
que se poseen, al igual que en la poesía: rapidez y precisión para elegir
los vocablos, economía, riqueza de significados e inventiva para
distribuirlos. Estrategia, ímpetu, movilidad y tensión en la frase,
agilidad y ductilidad para moverse de un registro a otro, de un ritmo a
otro”.
MÁS SOBRE ITALO CALVINO
Biografía de Italo Calvino
en Wikipedia
Cómo escribir un libro, por Italo Calvino
Cuentos y opiniones de Italo Calvino
en Ciudad Seva


No hay comentarios.:
Publicar un comentario