Además, biografía y enlaces a entrevistas, otros cuentos y reseñas para conocer mejor a
la autora
Ese verano podría haber sido como cualquier otro. Habíamos pasado Navidad en
Buenos Aires y dos días después, como todos los años, papá y mamá nos llevaron
al campo. Ramona iba sentada entre Clara y yo, en el asiento de atrás, y
miraba al frente, muy quieta. Siempre viajaba así, con los brazos cruzados y
la espalda bien derecha; de a ratos movía los labios como si estuviera rezando
y miraba a mamá, a la nuca de mamá, con unas miradas cortas y disimuladas.

















