Recogemos en esta nueva lista algunos de los bulos lingüísticos,
que no hoax, que
más difundidos están o, al menos, a los que más frecuentemente nos enfrentamos
en nuestro servicio de consultas.
Las mayúsculas no se acentúan
Las letras mayúsculas se acentúan de acuerdo con las mismas reglas que las
minúsculas. De hecho, la Academia nunca estableció una normativa paralela para
este tipo de letra; lo que sucedía era que, en las antiguas imprentas y en las
primeras máquinas de escribir, resultaba técnicamente más complicado, y a
veces directamente imposible, tildarlas. Pero hoy en día, con los medios de
composición actuales,
no hay excusa
para no hacerlo.
Las palabras que no están en el Diccionario no existen o no pueden
emplearse
Es una consulta que muy frecuentemente recibimos en la Fundéu: ¿podemos
utilizar las palabras que no figuran en el Diccionario? La respuesta es sí, un
rotundo sí. Que una palabra no figure en el Diccionario no significa que
necesariamente sea incorrecta; desafortunadamente, por ejemplo, no está
recogida y no por ello es incorrecta. Ningún diccionario tiene todas las
palabras de una lengua: en estas obras no están todos los derivados que es
posible crear a partir de una voz, no recogen jerga especializada ni léxico
dialectal, etc.
Las redundancias son siempre incorrectas
Esta afirmación tampoco puede sostenerse: las redundancias son solo eso,
redundancias, repeticiones de una información en un mensaje. En la
comunicación cotidiana hay muchas situaciones en las que estas repeticiones no
solo no son incorrectas, sino que son necesarias: cuando queremos ser
enfáticos o irónicos, cuando deliberadamente queremos exagerar algo, cuando
pretendemos cerciorarnos de que nuestro interlocutor nos está entendiendo,
etc.
El sufijo -nte no tiene femenino
Esta aseveración ha corrido como la pólvora, sobre todo en internet y
normalmente vinculada al femenino presidenta, que muchos juzgan incorrecto. La
Gramática recoge femeninos formados sobre este prefijo desde hace siglos:
presidenta, regenta, tenienta o sirvienta figuraban ya en el Diccionario de
1803, infanta está registrado desde 1604, etc. En rigor, el único cambio que
han sufrido algunas de estas voces es que han pasado de significar ‘mujer del
teniente/regente’, etc., a designar también ‘a la mujer que preside’, ‘que
regenta un establecimiento’, etc.
La RAE acepta algunas formas como almóndiga
Del mismo modo que que una palabra no esté en el Diccionario no implica que
sea necesariamente incorrecta, que figure en él tampoco la hace ni válida ni
adecuada para cualquier momento o situación. Es cierto que si uno acude al
Diccionario académico encuentra recogida la forma almóndiga, pero si lee bien
lo que esta obra dice de ella, verá que aparece la nota u. c. vulg. que
significa ‘utilizada como vulgar’, esto es, que es un vulgarismo que conviene
evitar en una expresión cuidada.
La expresión un vaso de agua es incorrecta
Muchas personas tienen la idea de que decir vaso de agua, de sidra, de leche
es incorrecto porque creen que con ello se afirma que los vasos están hechos
de agua, de sidra o de leche y todos sabemos que no es así. Es cierto que la
preposición de sirve para indicar la materia de la que está hecho algo: plato
de porcelana, vestido de seda, etc., pero esta preposición es muy rentable en
nuestra lengua y tiene muchas más acepciones: denota posesión (la casa de mis
padres), origen (vengo de casa), asunto o materia (libro de matemáticas),
causa (murió de hambre) y entre todos estos significados también se encuentra
el de indicar el contenido de algo, que es la acepción que se aplica en
secuencias como plato de sopa o vaso de agua.
La expresión manda huevos es incorrecta
Muchos hablantes creen que la forma manda huevos es incorrecta y que lo
adecuado es manda uebos, forma que deriva del latín opus y que significa ‘por
necesidad’, pero esta voz es un arcaísmo que apenas se usa en la actualidad.
Algunas obras, como el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y
Ramos, ya recogen la expresión
manda huevos, con el sentido con el que suele emplearse y, por tanto, aunque
malsonante, no puede considerarse incorrecta. La homofonía con la antigua
forma latina es mera coincidencia.
Dos preposiciones no pueden ir seguidas
Es otra de las consultas que frecuentemente recibimos en la Fundéu; hay
quienes creen que el hecho de que dos preposiciones queden juntas en una frase
hace que esta sea incorrecta y, por ello, nos piden una redacción alternativa.
Sin embargo, secuencias como ir a por agua, el aforo es de entre… o los
deberes del hombre para con…, en las que a y por, de y entre y para y con
quedan juntas, no tienen nada de incorrecto.
La hache es una letra muda
Esta afirmación, que todos aprendimos desde bien pequeños en el colegio, debe
ser matizada. En nuestra lengua tenemos incorporadas muchas voces, de uso
frecuente, en las que no puede decirse que la hache sea muda: conservamos la
aspiración de la hache como rasgo dialectal en grandes zonas de España y de
América, y en algunos extranjerismos que empleamos regularmente y que proceden
del alemán, del inglés o del árabe (hámster, hachís, Hawái, Hegel, etc.).
El gerundio es peligroso
En muchos manuales de redacción se pueden leer recomendaciones tales como que
el gerundio es un tiempo complicado de utilizar y que, para evitar
confusiones, lo mejor es prescindir de él. El gerundio no es, per se, un
tiempo difícil ni incorrecto, pero sí hay que prestar atención a los llamados
gerundios de posterioridad: en frases como «Estudió en Madrid, yendo después a
Buenos Aires» la acción que expresa el gerundio es posterior a la que expresa
el verbo principal y sin conexión directa, lo que es inadecuado. Sin embargo,
cuanto más simultáneas son las dos acciones nombradas, más apropiado es el uso
del gerundio: «La lanzó contra la pared, haciéndola añicos»; en este tipo de
frases a veces también se puede apreciar un sentido causal, consecutivo o
concesivo.
Tomado de Fundéu

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