miércoles, 26 de marzo de 2025

CÓMO ESCRIBIR UN CUENTO O RELATO CORTO - 3

Versión 3

Descubre las doce claves esenciales para escribir cuentos cortos, desde generar ideas hasta lograr finales potentes.


Escribir un cuento puede parecer sencillo, pero condensar una historia completa en tan pocas palabras puede ser incluso más complicado que escribir una novela. En esta entrada quiero compartir con vosotros doce claves prácticas para escribir los mejores relatos cortos. Pero antes, vamos a ver de qué hablamos exactamente cuando nos referimos a este tipo de narración literaria.

        ¿Qué es un cuento?
        La definición de relato corto o cuento se basa, principalmente, en la extensión de la narración. A diferencia de las novelas, el cuento es una historia más breve y directa, donde cada palabra y detalle cuentan para construir una trama coherente y atractiva en un espacio limitado.

        Aunque no hay una matemática exacta que diga cuándo deja de ser un cuento para convertirse en novela corta, o cuándo deja de ser relato corto para ser microrrelato, sí existe una cierta convención que define cuántas palabras tiene una obra literaria. En el caso de los cuentos, la horquilla oscila entre las quinientas y las dieciocho mil palabras.

        Obviamente, un relato de seiscientas palabras no se parecerá mucho a otro de quince mil. Pero sí podemos encontrar puntos en común a la hora de escribir historias breves de este tipo, y eso es lo que vamos a explorar a continuación.

        Las claves para escribir un relato corto

        1. Céntrate en la acción
        El cuento no debe reducirse a una simple anécdota; su esencia radica en narrar una historia, pero de manera más condensada que en la novela. En este formato, el foco está en lo que ocurre, sin dar cabida a amplias disertaciones o detalles innecesarios.

        No hay espacio para largas descripciones ni extensas reflexiones morales o psicológicas. Sin embargo, esto no implica que el cuento sea simple o carezca de profundidad. Estos elementos pueden aparecer como subtexto, insinuados entre líneas o expresados con precisión y economía de palabras. ¡El reto está en aprovechar cada fragmento del espacio disponible!

        Recuerdo una frase que leí y que ilustra muy bien esta idea: mientras que una novela de ciencia ficción construye un mundo de ciencia ficción, un cuento de ciencia ficción se centra en narrar hechos propios de ese género. A pesar de sus diferencias, ambos subgéneros tienen la capacidad de invitar a la reflexión.

        2. No quieras abarcarlo todo
        Es fácil caer en la tentación de querer contar historias demasiado ambiciosas para el formato del cuento. Sin embargo, este género exige concisión. Por lo general, un cuento debe desarrollarse en un lapso de tiempo breve, con pocos personajes principales (dos o tres, como máximo) y una localización predominante.

        Si tu historia no encaja en estos límites y requiere más espacio para desarrollarse, es posible que estés escribiendo una novela corta en lugar de un cuento. La clave está en adaptar la idea a las restricciones del formato, enfocándote en lo esencial sin perder la profundidad narrativa.

        3. Busca una idea y simplifícala
        Cualquier idea, por compleja que parezca, puede simplificarse. Solo necesitas encontrar su esencia. Por ejemplo, supongamos que quieres contar la historia de un hombre que dedicó toda su vida al trabajo, alcanzó el éxito profesional, y llegó a lo más alto, pero sacrificó su vida personal en el proceso. Con el tiempo, sus errores lo llevaron a la ruina, y finalmente comprendió lo que era realmente importante.

        ¿Podría narrarse algo así en apenas 750 palabras? Sí, pero enfocándonos en el momento clave, en el instante de mayor impacto. En este caso, podría ser el momento en que se da cuenta de su error. Imagínalo: Fulanito es ahora un mendigo que cada mañana pide limosna en una esquina del centro de la ciudad, en una zona de oficinas donde trabajaba años atrás. Los mismos ejecutivos con los que compartía reuniones importantes son quienes ahora lo ignoran al pasar, sin siquiera mirarlo.

🎯 Consejo: Cuando tengas una idea, simplifícala. Busca el núcleo, el instante de mayor fuerza, y céntrate en eso para que la historia cobre vida en su forma más pura.

        4. No lo cuentes, muéstralo
        Este es quizá el consejo más repetido en libros y artículos sobre escritura, y con razón: es fundamental, aunque muchas veces se nos olvide, especialmente al escribir cuentos.

        Un cuento no debe ser un resumen de lo que ocurre, sino una historia viva y tangible. Siguiendo el ejemplo anterior, podríamos describir a Fulanito como un mendigo que pide limosna cada mañana en una esquina cerca de donde solía trabajar, añadiendo que antes tenía mucho éxito, estaba divorciado y apenas veía a sus hijos por su obsesión con el trabajo. Pero, ¿es esto una historia o un resumen? En realidad, es lo segundo.

        Para narrar verdaderamente, debemos centrarnos en el instante y en la acción. Por ejemplo: Fulanito cuenta las monedas de su caja, una a una, con manos temblorosas. Apenas llena la palma. Suspira y mira al café de la esquina, dudando si le alcanzará para algo caliente. Los pasos de los ejecutivos resuenan cerca, apresurados, como un eco de un pasado que ya no le pertenece.

        La clave está en mostrar lo que sucede a través de imágenes y acción, permitiendo que el lector vea y sienta la historia en lugar de simplemente escucharla.

        5. Mantén la estructura
        Aunque sea breve, todo cuento debe tener una estructura clara: introducción, nudo y desenlace. Estos elementos son esenciales para que la historia sea coherente y fluida, incluso en el formato más corto.

        Por ejemplo, retomando la historia del mendigo:

        Introducción: Fulanito cuenta las monedas en su esquina mientras los ejecutivos, envueltos en sus abrigos, pasan apresurados sin mirarlo. Esto nos sitúa en el contexto: quién es, dónde está, y cuándo ocurre.

        Nudo: Preocupado, el mendigo mira las monedas; sabe que no le alcanzan para un café caliente. Sigue extendiendo la mano con esperanza, pero los ejecutivos lo ignoran una y otra vez. Aquí se plantea el conflicto o la tensión central.

        Desenlace: Un desconocido se detiene, le tiende un billete y le sonríe. El mendigo lo observa, incrédulo, y se dirige al café de la esquina. Este cierre resuelve el conflicto y deja una impresión final.

        La estructura no solo da orden a la narración, sino que también asegura que cada parte cumpla su función, guiando al lector desde la presentación hasta la resolución de la historia.

        6. No lo des todo, sugiérelo
        En el cuento, lo que se sugiere es tan importante como lo que se dice explícitamente. No hay espacio para explicaciones detalladas, así que evita narrar que el mendigo se siente mal por su situación o que se arrepiente de haber perdido a su familia. Estas emociones deben insinuarse a través de la acción y el contexto, dejando que el lector las deduzca por sí mismo.

        Por ejemplo, en lugar de contar que el mendigo perdió a su familia y su trabajo, podríamos mostrarlo en una escena más evocadora: Entre los ejecutivos que pasan apresurados, el mendigo reconoce a su hijo. Intenta llamarlo, pero su voz apenas sale. El joven, visiblemente molesto, lo mira y le lanza una moneda antes de seguir su camino, sin reconocerlo. La moneda resuelve el problema del café caliente, pero al mendigo ya no le importa.

        Este enfoque no solo confiere profundidad a la historia, sino que también invita al lector a participar activamente, llenando los vacíos con sus propias interpretaciones y emociones.

        7. Cada frase cuenta
        En un cuento, cada frase debe tener una función clara y necesaria. Con tan poco espacio disponible, cada palabra debe ganarse su lugar. No te preocupes por esto en la primera escritura, pero sí durante la revisión.

        Analiza cada frase con atención: desmenúzala y pregúntate qué aporta a la historia. ¿Avanza la trama, desarrolla un personaje o refuerza el ambiente? Si la esencia del cuento se comprende igual sin esa frase, probablemente no sea imprescindible y debas eliminarla.

🎯 Recuerda: en un cuento, la economía de palabras no es una limitación, sino una oportunidad para crear una narrativa más precisa, potente y memorable. Haz que cada línea cuente.

        8. Mantén el suspense
        Evita dar toda la información desde el principio. Dosifica los datos y guía al lector hacia la última palabra, manteniendo su curiosidad. Si revelas de inmediato que el mendigo era antes un ejecutivo y que acaba de encontrarse con su hijo, te quedas sin dinamismo ni sorpresa para el resto del cuento.

        Siempre que sea posible, busca un giro final, un golpe de efecto que le dé un nuevo significado al texto. Debe estar bien justificado, pero lo ideal es que deje al lector con una sensación de sorpresa o reflexión.

        Por ejemplo, comienza con el mendigo enfrentando el frío y tratando de reunir suficiente dinero para un café caliente. Esto crea un punto de partida interesante y cercano. Más adelante, puedes insinuar que antes fue uno de esos ejecutivos que ahora pasan de largo, despertando la curiosidad del lector. La intriga aumenta cuando el mendigo reconoce a alguien en la multitud y trata de llamar su atención. Esta persona no le reconoce, pero le da dinero y, al final de todo, descubrimos que esa persona es en realidad su hijo. El verdadero impacto no está en la moneda que le entrega, sino en lo que el hombre ya no puede recuperar: su familia.

        El suspense no solo engancha, sino que da profundidad y ritmo a la narración, manteniendo al lector interesado hasta el desenlace.

        9. Impacto posterior
        Lograr que un cuento deje huella en el lector es uno de los mayores desafíos, pero también lo que lo convierte en una obra memorable. Al terminar, el texto debe resonar en su interior, provocando una reflexión o un sentimiento duradero.

        Para ello, la última frase es crucial. Una línea final que contenga un giro o una imagen poderosa puede arrojar nueva luz sobre toda la narración. Lo ideal es que sea corta, sencilla y directa, para maximizar su impacto.

        Siguiendo con el ejemplo, podemos mantener el suspense hasta el final, sin revelar quién es el ejecutivo al que el mendigo ha reconocido. Solo en esa última frase descubrimos que es su hijo. Algo como: “La moneda seguía en su mano, pero el mendigo no la miró. Solo vio cómo su hijo se alejaba, sin reconocerlo, hacia un destino que él conocía demasiado bien.”

        Este desenlace no solo sorprende, sino que añade profundidad emocional al cuento, dejando al lector con una sensación de melancolía y una invitación a reflexionar sobre las decisiones y sus consecuencias. Una buena última frase puede convertir un cuento breve en una experiencia inolvidable.

        10. Ambienta con poco
        Aunque el espacio es limitado, el cuento necesita una ambientación que envuelva al lector. Para lograrlo sin recurrir a largas descripciones, aprovecha el tono, el narrador, el lenguaje y, sobre todo, las palabras adecuadas. Cada término que elijas debe trabajar a favor de la atmósfera: no es lo mismo “ciénaga” que “pantano”, ni “bruma” que “niebla”. Selecciona con precisión para evocar el entorno de manera eficiente.

        En la historia del mendigo, por ejemplo, sabemos que transcurre en una ciudad, una mañana de invierno, con un frío notable. No es necesario decir todo esto directamente. Puedes mostrarlo a través de detalles visuales y acciones: El mendigo se frotó las manos agrietadas antes de contar las monedas, mientras los ejecutivos, envueltos en gruesos abrigos, cruzaban apresurados hacia las oficinas.

        Con esta escena breve, el lector entiende el contexto: una ciudad en invierno, por la mañana, con un contraste claro entre el mendigo y los ejecutivos. Así, logras una ambientación rica y precisa sin gastar palabras de más.

        11. La importancia del título
        En un cuento corto, cada palabra tiene un propósito, y el título es una oportunidad para jugar con eso. Es un espacio adicional que no debemos subestimar, ya que puede sugerir, intrigar y añadir una capa de significado al texto. Un buen título puede arrojar una nueva luz sobre la historia una vez que el lector la haya terminado.

        ¿Se os ocurre algún título para el relato del mendigo que cumpla estas características?

        12. Una regla extra para escritores de cuento
        Finalmente, hay un consejo esencial para cualquier escritor que desee dedicarse a escribir cuentos, aunque no tenga que ver directamente con la escritura en sí: hay que leer cuentos. Para entender cómo funcionan, cómo se estructuran y cómo se logran sus efectos, es imprescindible conocerlos bien. No basta con escribir, también necesitamos aprender de los maestros.

        Lee a Chéjov, a Horacio Quiroga, a Cortázar, a García Márquez, a Poe, a Borges, a Saki, a Ray Bradbury, a Bioy Casares, a Benedetti, a Monterroso… Todos los cuentos que puedas. La lectura es una forma invaluable de descubrir cómo los grandes autores utilizan la economía de palabras, crean tensión, desarrollan personajes y, en definitiva, dan vida a relatos memorables.

        Conclusiones
        Estas reglas son fundamentales para escribir un buen relato corto, y todas tienen un propósito claro: optimizar el espacio limitado, crear tensión y, sobre todo, involucrar al lector de manera profunda. Lo que más destaca es la necesidad de ser conciso, pero sin sacrificar la riqueza emocional y narrativa que hace que un cuento sea memorable. 

        Si añadiera alguna regla más, podría ser “No temas reescribir”. La revisión es clave en los cuentos, donde la precisión es esencial. No dudes en eliminar lo que no aporta o a experimentar con diferentes enfoques hasta dar con el mejor.

        ¿Y vosotros? ¿Alguna más que añadiríais a la lista? Y, ¿qué me decís de los cuentos? ¿Soléis leer muchos? ¿Algún cuento o cuentista que os parezca imprescindible?

        ¡Feliz escritura!

5 de marzo de 2013

Tomado de Literautas, Escuela de Escritura

SOBRE IRIA LÓPEZ TEIJEIRO


        Biografía
        Iria López Teijeiro (Galicia, 1981) cursó Realización de Audiovisuales en la Escuela de Imagen y Sonido de A Coruña y, tras trabajar varios años en los campos de la postproducción de vídeo y el diseño, en el año 2005 dio el salto al mundo de la palabra escrita tras ganar con su primera novela, Niña de Cristal, el I Premio Biblos-Pazos de Galicia. Posteriormente, compaginó su trabajo de escritura de guiones con la dirección audiovisual. En el año 2008, de la mano de la Editorial Biblos, publicó su segunda novela, Santa Matriusca. Hoy en día, además de seguir trabajando en sus próximas obras y en el campo audiovisual como dialoguista de series, se encuentra al frente del proyecto de escritura Literautas.

        Bibliografía
        2005. Niña de Cristal, Biblos Editorial
        2008. Santa Matriusca, Biblos Editorial
        2012. Niña de Cristal, Literautas Editorial
        2013. Saca al escritor que llevas dentro, Literautas Editorial
        2013. Claves para convertirte en escritor, Literautas Editorial
        2013. Niña de Cristal, Editorial Furtiva (Chile)
        2014. Cómo escribir diálogos, Literautas Editorial

        Premios
  • I Premio Biblos-Pazos de Galicia de Novela para menores de 25 años, 2005 con la novela "Niña de Cristal".
  • Premio del público y Premio a mejor cortometraje gallego en el Festival de Cortometrajes Xacobeo-Liceo Casino de Vilagarcía, 2010 con el cortometraje "Dous homes e un suicidio".
  • Tercer Premio a Mejor Cortometraje en el Festival Internacional de Cortos de Torrelavega 2011, con el cortometraje "Dous homes e un suicidio".
        Libros
        Claves para convertirte en escritor
        Cómo escribir diálogos: Descubre la voz de tus personajes
        Niña de Cristal
        Saca al ESCRITOR que llevas dentro

Biografía de Iria López tomada de Escritores.org

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