Fragmento
A mi modo de ver, todos los relatos y novelas constan de tres partes: la
narración, que hace que la historia se mueva de A a B y por último
hasta Z; la descripción, que genera una realidad sensorial para el
lector, y el diálogo, que da vida a los personajes a través de sus
voces.
Te preguntarás
dónde queda la trama. La respuesta (al menos la mía) es que en ninguna
parte. No pretendo convencerte de que nunca haya preparado una
sinopsis previa, porque sería como sostener que nunca he dicho
mentiras, pero hago ambas cosas lo menos posible. Desconfío de los
argumentos por dos razones: la primera, que nuestras vidas apenas
tienen argumento, aunque se sumen todas las precauciones sensatas y los
escrupulosos planes de futuro; la segunda, que considero incompatibles el
argumento y la espontaneidad de la creación auténtica. Procuraré
ser claro. Me interesa sobremanera que entiendas que mi principal convicción
acerca de la narrativa es que se hace prácticamente sola. La tarea del
escritor es proporcionarle una tierra de cultivo (y transcribirla, claro). Si
eres capaz de compartir mi punto de vista (o de intentarlo), podremos
colaborar a gusto. En caso contrario, si te parezco un loco, tampoco pasa
nada. No serás el primero.
