Cuento de Guy de Maupassant
(Francia, 1850-1893)
A Maurice Leloir
Una mujer repleta de alimento y un hombre hambriento, realizan una extraña transacción que satisface las necesidades de ambos
El tren acababa de salir de Génova, y se dirigía hacia Marsella, siguiendo las profundas ondulaciones de la larga costa rocosa, deslizándose como serpiente de hierro entre mar y montaña, reptando sobre playas de arena amarilla en las que el leve oleaje bordaba una lista de plata, y entrando bruscamente en las negras fauces de los túneles, lo mismo que entra una fiera en su cubil.
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jueves, 20 de febrero de 2020
miércoles, 19 de febrero de 2020
CUENTO, NOUVELLE Y NOVELA: TRES GÉNEROS NARRATIVOS
Ensayo
Por Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Uruguay, 14 de septiembre del 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009)
La mayor parte de los editores, que no tienen por qué ser demasiado escrupulosos en cuanto a distinciones genéricas, han ido estableciendo entre lectores y críticos la costumbre de ordenar las obras narrativas de un modo casi mecánico, teniendo en cuenta para ello sólo la extensión, el número de páginas. Si una revista literaria publica un relato no mayor de veinte páginas de formato común (unas 6,000 palabras), se trata —claro— de un cuento. Para designar una obra narrativa de 50 a 120 páginas, no tenemos en español una denominación propia (como no sea la inexacta novela breve o la errónea y desagradable novelita) pero en la jerga literaria la voz francesa nouvelle o la inglesa short-story, cumplen generalmente ese cometido. Por otra parte, toda ficción en prosa que sobrepase las 150 páginas (unas 45,000 palabras) pertenece de hecho al territorio de la novela.[1]
Por Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Uruguay, 14 de septiembre del 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009)
La mayor parte de los editores, que no tienen por qué ser demasiado escrupulosos en cuanto a distinciones genéricas, han ido estableciendo entre lectores y críticos la costumbre de ordenar las obras narrativas de un modo casi mecánico, teniendo en cuenta para ello sólo la extensión, el número de páginas. Si una revista literaria publica un relato no mayor de veinte páginas de formato común (unas 6,000 palabras), se trata —claro— de un cuento. Para designar una obra narrativa de 50 a 120 páginas, no tenemos en español una denominación propia (como no sea la inexacta novela breve o la errónea y desagradable novelita) pero en la jerga literaria la voz francesa nouvelle o la inglesa short-story, cumplen generalmente ese cometido. Por otra parte, toda ficción en prosa que sobrepase las 150 páginas (unas 45,000 palabras) pertenece de hecho al territorio de la novela.[1]
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lunes, 17 de febrero de 2020
JUAN NICOLÁS TINEO
Poeta, profesor y activista cultural
Enlace a todo lo publicado en Cauce de Letras bajo la etiqueta JUAN NICOLÁS TINEO
RESEÑA
Juan Nicolás Tineo tiene un Ph.D. en Culturas latinoamericanas, ibéricas y latinas del CUNY Graduate Center, con una concentración en literatura latinoamericana de los siglos XX y XXI. Su último trabajo se centra en El negro y el haitiano en la literatura de la diáspora dominicana. También tiene una licenciatura en Educación con concentración en Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y una maestría en Educación con concentración en Lengua, Literatura y Cultura Hispánicas, del Queens College, CUNY. Desde 2001, el Dr. Tineo ha sido profesor de español como segunda lengua en el Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York y recientemente se convirtió en profesor asociado adjunto en Queens College (CUNY). También es escritor y ha publicado varios cuentos, libros de poemas y una novela. La literatura, especialmente la poesía, ha sido vital para su desarrollo intelectual. Su amor por la literatura comenzó durante sus años de escuela secundaria cuando fue expuesto por primera vez a las obras de poetas dominicanos como Fabio Fiallo.
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RESEÑA
Juan Nicolás Tineo tiene un Ph.D. en Culturas latinoamericanas, ibéricas y latinas del CUNY Graduate Center, con una concentración en literatura latinoamericana de los siglos XX y XXI. Su último trabajo se centra en El negro y el haitiano en la literatura de la diáspora dominicana. También tiene una licenciatura en Educación con concentración en Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y una maestría en Educación con concentración en Lengua, Literatura y Cultura Hispánicas, del Queens College, CUNY. Desde 2001, el Dr. Tineo ha sido profesor de español como segunda lengua en el Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York y recientemente se convirtió en profesor asociado adjunto en Queens College (CUNY). También es escritor y ha publicado varios cuentos, libros de poemas y una novela. La literatura, especialmente la poesía, ha sido vital para su desarrollo intelectual. Su amor por la literatura comenzó durante sus años de escuela secundaria cuando fue expuesto por primera vez a las obras de poetas dominicanos como Fabio Fiallo.
LA CARTA
Cuento de
José Luis González
El protagonista, protegiendo quizás su última pizca de dignidad, se siente obligado a engañar a su familia sobre la realidad de su azarosa vida
San Juan, puerto Rico
8 de marso de 1947
Qerida bieja:
Como yo le desia antes de venirme, aqui las cosas me van vién. Desde que llegé enseguida incontré trabajo. Me pagan 8 pesos la semana y con eso bivo como don Pepe el alministradol de la central allá.
La ropa aqella que quedé de mandale, no la he podido compral pues quiero buscarla en una de las tiendas mejores. Digale a Petra que cuando valla por casa le boy a llevar un regalito al nene de ella.
José Luis González
El protagonista, protegiendo quizás su última pizca de dignidad, se siente obligado a engañar a su familia sobre la realidad de su azarosa vida
San Juan, puerto Rico
8 de marso de 1947
Qerida bieja:
Como yo le desia antes de venirme, aqui las cosas me van vién. Desde que llegé enseguida incontré trabajo. Me pagan 8 pesos la semana y con eso bivo como don Pepe el alministradol de la central allá.
La ropa aqella que quedé de mandale, no la he podido compral pues quiero buscarla en una de las tiendas mejores. Digale a Petra que cuando valla por casa le boy a llevar un regalito al nene de ella.
domingo, 16 de febrero de 2020
LECTURAS EN LA RED – 81
Enlaces a libros en PDF y a artículos publicados en la Internet sobre literatura, el pensamiento, el idioma, y obras y autores, el oficio de escribir y temas de interés general
Elena Poniatowska desvela que el escritor Juan José Arreola la violó y la dejó embarazada
La denuncia se suma a las recientes declaraciones de otra autora, Tita Valencia, en las que afirma haber sido maltratada por el fallecido académico mexicano, cuya familia niega las acusaciones
Elena Poniatowska: “Fue un abuso de un hombre adulto con una muchacha encandilada”
La premio Cervantes de 2013 desveló que su primogénito nació en un convento de Roma, donde dio a luz tras quedar embarazada durante una agresión sexual del fallecido escritor mexicano Juan José Arreola
Elena Poniatowska desvela que el escritor Juan José Arreola la violó y la dejó embarazada
La denuncia se suma a las recientes declaraciones de otra autora, Tita Valencia, en las que afirma haber sido maltratada por el fallecido académico mexicano, cuya familia niega las acusaciones
Elena Poniatowska: “Fue un abuso de un hombre adulto con una muchacha encandilada”
La premio Cervantes de 2013 desveló que su primogénito nació en un convento de Roma, donde dio a luz tras quedar embarazada durante una agresión sexual del fallecido escritor mexicano Juan José Arreola
CARLOS REYES
NOTA BIOGRÁFICA
Carlos Reyes es muy joven (2015) aún en el difícil oficio de la alta cultura, que no es un juego sino un cultivo mayor, un riesgo y una delicada fruición intelectual y espiritual. Todo el que expone se expone. Él ha aceptado el reto que le depara este devenir poblado de mucha poesía falsa y poca verdadera. Hay que seguirlo, ver el efecto de las musas sobre sus sentimientos y su diario vivir.
A su edad de poeta, (la biológica no viene al caso ahora), es una esperanza de buen cultivo y mayores sorpresas aún. Tiene talento y el don necesario para continuar su trabajo creativo. Es como un vino que el universo pone a añejar.
Carlos Reyes es muy joven (2015) aún en el difícil oficio de la alta cultura, que no es un juego sino un cultivo mayor, un riesgo y una delicada fruición intelectual y espiritual. Todo el que expone se expone. Él ha aceptado el reto que le depara este devenir poblado de mucha poesía falsa y poca verdadera. Hay que seguirlo, ver el efecto de las musas sobre sus sentimientos y su diario vivir.
A su edad de poeta, (la biológica no viene al caso ahora), es una esperanza de buen cultivo y mayores sorpresas aún. Tiene talento y el don necesario para continuar su trabajo creativo. Es como un vino que el universo pone a añejar.
sábado, 15 de febrero de 2020
EL ARTE DEL SUSPENSE EN LA FICCIÓN
Mantenga a los lectores al borde de sus asientos con estos ocho consejos profesionales
Por Ryan G. Van Cleave
Recientemente terminé de escribir un “thriller” contemporáneo para jóvenes adultos (YA), y como suele suceder con un primer borrador, la historia estaba allí, pero aún no era ... excitante. Carecía de suspense. Sin embargo, eso tiene sentido, porque el primer borrador es donde los escritores se cuentan la historia a sí mismos. Esencialmente, en esta etapa van descubriendo cosas. Los próximos borradores están dirigidos a los demás, a los lectores, y es entonces cuando el suspenso realmente necesita incrementarse, a medida que contamos la historia a nuestra audiencia. Entonces, ¿cómo pueden nuestros procesos de revisión aumentar el suspenso de manera que los lectores no se sientan tentados a dejar el libro?
Estas son las estrategias que he estado utilizando con buenos resultados para hacer que mi thriller sea emocionante.
Por Ryan G. Van Cleave
Recientemente terminé de escribir un “thriller” contemporáneo para jóvenes adultos (YA), y como suele suceder con un primer borrador, la historia estaba allí, pero aún no era ... excitante. Carecía de suspense. Sin embargo, eso tiene sentido, porque el primer borrador es donde los escritores se cuentan la historia a sí mismos. Esencialmente, en esta etapa van descubriendo cosas. Los próximos borradores están dirigidos a los demás, a los lectores, y es entonces cuando el suspenso realmente necesita incrementarse, a medida que contamos la historia a nuestra audiencia. Entonces, ¿cómo pueden nuestros procesos de revisión aumentar el suspenso de manera que los lectores no se sientan tentados a dejar el libro?
Estas son las estrategias que he estado utilizando con buenos resultados para hacer que mi thriller sea emocionante.
PROPUESTA DE MATRIMONIO
Por Miriam Mejía
Este cuento es parte de un libro en preparación a publicarse en un futuro no muy lejano
Se recostaron plácidamente, sobre la mullida grama verde del casi desierto parque. Ajenos a todo, conversaron entretenidos. No les importaba en lo más mínimo el sentirse observados de manera inquisitiva, por dos mujeres de edad madura, sentadas en un banco ubicado a muy pocos pasos de ellos.
Este cuento es parte de un libro en preparación a publicarse en un futuro no muy lejano
“La infancia es una etapa maravillosa.
No hay pasado, no hay futuro;
sólo un presente que se mira con ilusión”.
Carla Montero Manglano
Se recostaron plácidamente, sobre la mullida grama verde del casi desierto parque. Ajenos a todo, conversaron entretenidos. No les importaba en lo más mínimo el sentirse observados de manera inquisitiva, por dos mujeres de edad madura, sentadas en un banco ubicado a muy pocos pasos de ellos.
miércoles, 12 de febrero de 2020
JOAN MANUEL SERRAT - "LOS MACARRAS (1) DE LA MORAL"
Con glosario al final
Sin prisa pero sin pausa,
como el "calabobos" (2),
desde la más tierna infancia
preparan el cebo:
«Si no te comes la sopa
te llevará el coco... (3)»
«Los tocamientos impuros
te dejarán ciego...».
Sin prisa pero sin pausa,
como el "calabobos" (2),
desde la más tierna infancia
preparan el cebo:
«Si no te comes la sopa
te llevará el coco... (3)»
«Los tocamientos impuros
te dejarán ciego...».
martes, 11 de febrero de 2020
DELIVERY
Poema por Randolfo Ariostto
Del Libro Sustantivo comunes, Segundo Lugar del Concurso Nacional de La Alianza Cibaeña.
Los edificios emergen del pasto, untados de prisas, de frutos secos, vendedoras de té en las esquinas, palomas de ayer con nerviosismo de hoy, patios de iglesias y colegios pintados de rojo.
La autopista besa la laguna con labios de arena y metal laminado, se diría que es un pecado porque carece de inocencia.
Las tiendas mecen las avenidas bajo el sol blanco del segundo y cuarto domingo del barrio; peatones recurren al más citadino de los misticismos: vestir la ociosidad de boato. Alguien pasea una mano hambrienta de paz por la farmacia, la canción del carro da vuelta a la esquina de la página, el pregonero es un ángel si la propina es buena.
Del Libro Sustantivo comunes, Segundo Lugar del Concurso Nacional de La Alianza Cibaeña.
Los edificios emergen del pasto, untados de prisas, de frutos secos, vendedoras de té en las esquinas, palomas de ayer con nerviosismo de hoy, patios de iglesias y colegios pintados de rojo.
La autopista besa la laguna con labios de arena y metal laminado, se diría que es un pecado porque carece de inocencia.
Las tiendas mecen las avenidas bajo el sol blanco del segundo y cuarto domingo del barrio; peatones recurren al más citadino de los misticismos: vestir la ociosidad de boato. Alguien pasea una mano hambrienta de paz por la farmacia, la canción del carro da vuelta a la esquina de la página, el pregonero es un ángel si la propina es buena.
lunes, 10 de febrero de 2020
LA CANCIÓN DE JOHN - ANNA
Por César Sánchez Beras
Decía llamarse John-Anna y puedo jurar que más de una vez vi la sombra de Dios bailar en su sonrisa y la inquina del diablo salirle por los ojos. "Primero muerto que sencillo" decía a veces y en otras "primero muerta que desarreglada" sentenciaba.
Era la burla de quienes lo vieron crecer entre un harén de barbies reparadas y vuelta a romper, en la impronta de la pobreza que lo consumía en el vecindario Bradford. Era el hazme reír la de quienes le matizaban la pasa africana que trajo de herencia y que el Clayrol no pudo colorear felizmente y el alisado de miel y leche traído de República Dominicana, tampoco pudo darle el carácter lacio que el buscaba para que fuera perfecta su imitación de Lucero y de Paulina Rubio.
Decía llamarse John-Anna y puedo jurar que más de una vez vi la sombra de Dios bailar en su sonrisa y la inquina del diablo salirle por los ojos. "Primero muerto que sencillo" decía a veces y en otras "primero muerta que desarreglada" sentenciaba.
Era la burla de quienes lo vieron crecer entre un harén de barbies reparadas y vuelta a romper, en la impronta de la pobreza que lo consumía en el vecindario Bradford. Era el hazme reír la de quienes le matizaban la pasa africana que trajo de herencia y que el Clayrol no pudo colorear felizmente y el alisado de miel y leche traído de República Dominicana, tampoco pudo darle el carácter lacio que el buscaba para que fuera perfecta su imitación de Lucero y de Paulina Rubio.
domingo, 9 de febrero de 2020
APRECIACIÓN MUSICAL
Curso de 24 lecciones dictadas por José Antonio Calcaño
Haga clic aquí para acceder al curso en YouTube
Subido a YouTube por Javier Porras
¿QUIÉN ERA JOSÉ ANTONIO CALCAÑO?
José Antonio Calcaño Calcaño (Caracas, 23 de marzo de 1900 - Caracas, 11 de Septiembre de 1978), fue un compositor venezolano, miembro fundador de la Orquesta Sinfónica Venezuela. Wikipedia
Haga clic aquí para acceder al curso en YouTube
Subido a YouTube por Javier Porras
¿QUIÉN ERA JOSÉ ANTONIO CALCAÑO?
José Antonio Calcaño Calcaño (Caracas, 23 de marzo de 1900 - Caracas, 11 de Septiembre de 1978), fue un compositor venezolano, miembro fundador de la Orquesta Sinfónica Venezuela. Wikipedia
LLEGAR A VIEJO
Joan Manuel Serrat en Ciudad de México
Gira "Bienaventurados"
Auditorio Nacional
1987
Introducción, por Serrat
Gira "Bienaventurados"
Auditorio Nacional
1987
Introducción, por Serrat
viernes, 7 de febrero de 2020
MOJIGANGA DE NADIE
Minificción por Isaías Ferreira
"Mi primer día en la guardería para adultos mayores, en la que mi familia me quería descargar como si fuera un párvulo, dizque porque "asociarme con gente de mi edad sería bueno para mi salud mental", fue también mi último. Yo, que nunca, desde niño, he podido jugar bien con otros, solo accedí a ir para que vieran que soy un hombre razonable y no un dictador, tozudo y difícil, como dicen ellos —insinuando que soy el culpable de que los ayudantes ineptos que me envían no puedan hacer el trabajo y decidan irse antes del mes—, no es verdad que me iba a acostumbrar a estar con una de viejos desdentados, en estado zómbico casi todos, que lo que iban a hacer era contribuir a enfermarme y volverme dundo como ellos y contagiarme lo disparatoso que son.
Odio que me traten con rudeza, como si fuera yo un pedazo de carne con ojos, pero más odio la condescendencia hipócrita hacia el viejito pendejo y ruin con que la sociedad trata a los que han alcanzado lo que ellos llaman la tercera edad, término estúpido como todo lo que pretende definir como monolítico a un grupo heterogéneo, de individuos tan diferentes entre sí como los dedos de las manos.
"Mi primer día en la guardería para adultos mayores, en la que mi familia me quería descargar como si fuera un párvulo, dizque porque "asociarme con gente de mi edad sería bueno para mi salud mental", fue también mi último. Yo, que nunca, desde niño, he podido jugar bien con otros, solo accedí a ir para que vieran que soy un hombre razonable y no un dictador, tozudo y difícil, como dicen ellos —insinuando que soy el culpable de que los ayudantes ineptos que me envían no puedan hacer el trabajo y decidan irse antes del mes—, no es verdad que me iba a acostumbrar a estar con una de viejos desdentados, en estado zómbico casi todos, que lo que iban a hacer era contribuir a enfermarme y volverme dundo como ellos y contagiarme lo disparatoso que son.
Odio que me traten con rudeza, como si fuera yo un pedazo de carne con ojos, pero más odio la condescendencia hipócrita hacia el viejito pendejo y ruin con que la sociedad trata a los que han alcanzado lo que ellos llaman la tercera edad, término estúpido como todo lo que pretende definir como monolítico a un grupo heterogéneo, de individuos tan diferentes entre sí como los dedos de las manos.
miércoles, 5 de febrero de 2020
ALEJO CARPENTIER (Cuba: 1904-1980)
Alejo Carpentier y Valmont (Lausana, 26 de diciembre de 1904 – París, 24 de abril de 1980) fue un escritor cubano que influyó notablemente en la literatura latinoamericana durante su período de auge. La crítica lo consideró uno de los escritores fundamentales del siglo XX en lengua española, y uno de los artífices de la renovación literaria latinoamericana, en particular a través de un estilo que incorpora varias dimensiones y aspectos de la imaginación para recrear la realidad, elementos que contribuyeron a su formación y uso de lo «Real Maravilloso».
También ejerció las profesiones de periodista, durante gran parte de su vida; y musicólogo, con investigaciones musicales y organizaciones de conciertos, entre otras actividades; sin embargo, alcanzó la fama debido a su actividad literaria. (Wikipedia)
Compendio de enlaces a todo lo publicado en Cauce de Letras bajo la etiqueta ALEJO CARPENTIER
Biografía breve de Alejo Carpentier
También ejerció las profesiones de periodista, durante gran parte de su vida; y musicólogo, con investigaciones musicales y organizaciones de conciertos, entre otras actividades; sin embargo, alcanzó la fama debido a su actividad literaria. (Wikipedia)
Compendio de enlaces a todo lo publicado en Cauce de Letras bajo la etiqueta ALEJO CARPENTIER
Biografía breve de Alejo Carpentier
martes, 4 de febrero de 2020
LOS FUGITIVOS (1946)
Cuento de Alejo Carpentier
(La Habana, 1904-París, 1980)
EL RASTRO MORÍA al pie de un árbol. Cierto era que había un fuerte olor a negro en el aire, cada vez que la brisa levantaba las moscas que trabajaban en oquedades de frutas podridas. Pero el perro —nunca lo habían llamado sino Perro— estaba cansado. Se revolcó entre las hierbas para desrizarse el lomo y aflojar los músculos. Muy lejos, los gritos de los de la cuadrilla se perdían en el atardecer. Seguía oliendo a negro. Tal vez el Cimarrón estaba escondido arriba, en alguna parte, a horcajadas sobre una rama, escuchando con los ojos. Sin embargo, Perro no pensaba ya en la batida. Había otro olor ahí, en la tierra vestida de bejuqueras que un próximo roce borraría tal vez para siempre. Olor a hembra. Olor que Perro se prendía del lomo, retorciéndose patas arriba, riendo por el colmillo, para llevarlo encima y poder alargar una lengua demasiado corta hacia el hueco que separaba sus omóplatos.
(La Habana, 1904-París, 1980)
I
EL RASTRO MORÍA al pie de un árbol. Cierto era que había un fuerte olor a negro en el aire, cada vez que la brisa levantaba las moscas que trabajaban en oquedades de frutas podridas. Pero el perro —nunca lo habían llamado sino Perro— estaba cansado. Se revolcó entre las hierbas para desrizarse el lomo y aflojar los músculos. Muy lejos, los gritos de los de la cuadrilla se perdían en el atardecer. Seguía oliendo a negro. Tal vez el Cimarrón estaba escondido arriba, en alguna parte, a horcajadas sobre una rama, escuchando con los ojos. Sin embargo, Perro no pensaba ya en la batida. Había otro olor ahí, en la tierra vestida de bejuqueras que un próximo roce borraría tal vez para siempre. Olor a hembra. Olor que Perro se prendía del lomo, retorciéndose patas arriba, riendo por el colmillo, para llevarlo encima y poder alargar una lengua demasiado corta hacia el hueco que separaba sus omóplatos.
lunes, 3 de febrero de 2020
POR LEÓN DAVID
Una anécdota autobiográfica de Carlos Reyes
En 1996 me escapaba del trabajo para ir a una biblioteca pública a leer a León David (recién galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2020). Trabajaba en La Tertulia desde 1993, situada en la calle Máximo Cabral de Mao. En la calle paralela, la Duarte, estaba ubicada la biblioteca de la Asociación Noroestana de Ahorros y Préstamos (la Noroestana), la cual visitaba desde que cursaba quinto y sexto de primaria (desde 1986). En ese año de 1996, especialmente, padecí una sed extraordinaria de libros y todo lo que implicara letras. En la biblioteca de marras leía una serie de textos con pasión creciente. De repente, cualquier día de la semana en La Tertulia, me encontraba en franca vigilancia de mi jefe (Yuyo) para aprovechar un descuido suyo y fugarme a leer. Siempre me salía con la mía. Pero al volver de la biblioteca casi dos horas después, de leer el libro de sonetos “Compañera” (Editora Alfa y Omega, 1980) de León David, y también la “Antología Poética Dominicana” que abarcaba desde Sor Leonor de Ovando (¡Albricias!) hasta la Generación del 80, me acomodaba secretamente detrás de un árbol junto a una pared hasta ver acercarse a mi jefe en dirección hacia mí, como un robot, muy serio, con expresión de policía que contiene alguna rabia, y espetarme ya a un metro: “¿Y para dónde tú andabas?”. Nunca le decía. No me convenía. Él protestaba y yo callaba. Al otro día volvía a escaparme, para leer a León David. Recuerdo que en la biblioteca, mientras leía los sonetos de Sor Leonor de Ovando o “La barcarola” de Federico Henríquez y Carvajal, sentía una rara tristeza conjugada con alegría: la dicha de leer eso que tanto me gustaba al borde de la necesidad de tener que volver al trabajo. La mayor parte de la semana, en aquel trabajo, me escondía (de mi jefe y compañeros odiosos de la lectura) en un callejón a leer (en los periódicos dominicanos Hoy, El Siglo, El Nacional, Listín Diario, Última Hora, El Caribe, La Nación, etc.) a Enriquillo Sánchez, Bruno Rosario Candelier, Andrés L. Mateo, Pedro Peix, Rafael Núñez Grassals, Federico Henríquez Gratereaux, Eduardo Jorge Prats, Germán Emilio Ornes Coiscou, Rafael González Tirado, Tulio Navarrete, Emilio Herasme Peña, Ligia Minaya, Frank Núñez, Emilia Pereyra, Diógenes Céspedes, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Árvaro Arvelo hijo, José Rafael Sosa, Marianne de Tolentino, Ivelisse Prats de Pérez y otra larga lista de intelectuales que ahora no puedo recordar mientras escribo de memoria. De León David leí también muchos textos de prensa, siempre en la órbita del didactismo filosófico, moral o estético. En los primeros años de la década del 2000, al trabajar en la biblioteca Ángela Guzmán del CURNO-UASD, tuve contacto con sus libros poéticos “Poemas del hombre anodino” (1984), “Intento de bandera” (1991), “Guirnalda” (1993), “Poemas del hombre nuevo” (1986), etc. En los años siguientes encontraría mucho más de su obra general. Por León David mi año 1996 fue una experiencia de fugas y reprimendas (boches).
Carlos Reyes. 1-2-2020. 3:00 a.m. Salamanca.
Dedicado a Isaías Ferreira Medina
En 1996 me escapaba del trabajo para ir a una biblioteca pública a leer a León David (recién galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2020). Trabajaba en La Tertulia desde 1993, situada en la calle Máximo Cabral de Mao. En la calle paralela, la Duarte, estaba ubicada la biblioteca de la Asociación Noroestana de Ahorros y Préstamos (la Noroestana), la cual visitaba desde que cursaba quinto y sexto de primaria (desde 1986). En ese año de 1996, especialmente, padecí una sed extraordinaria de libros y todo lo que implicara letras. En la biblioteca de marras leía una serie de textos con pasión creciente. De repente, cualquier día de la semana en La Tertulia, me encontraba en franca vigilancia de mi jefe (Yuyo) para aprovechar un descuido suyo y fugarme a leer. Siempre me salía con la mía. Pero al volver de la biblioteca casi dos horas después, de leer el libro de sonetos “Compañera” (Editora Alfa y Omega, 1980) de León David, y también la “Antología Poética Dominicana” que abarcaba desde Sor Leonor de Ovando (¡Albricias!) hasta la Generación del 80, me acomodaba secretamente detrás de un árbol junto a una pared hasta ver acercarse a mi jefe en dirección hacia mí, como un robot, muy serio, con expresión de policía que contiene alguna rabia, y espetarme ya a un metro: “¿Y para dónde tú andabas?”. Nunca le decía. No me convenía. Él protestaba y yo callaba. Al otro día volvía a escaparme, para leer a León David. Recuerdo que en la biblioteca, mientras leía los sonetos de Sor Leonor de Ovando o “La barcarola” de Federico Henríquez y Carvajal, sentía una rara tristeza conjugada con alegría: la dicha de leer eso que tanto me gustaba al borde de la necesidad de tener que volver al trabajo. La mayor parte de la semana, en aquel trabajo, me escondía (de mi jefe y compañeros odiosos de la lectura) en un callejón a leer (en los periódicos dominicanos Hoy, El Siglo, El Nacional, Listín Diario, Última Hora, El Caribe, La Nación, etc.) a Enriquillo Sánchez, Bruno Rosario Candelier, Andrés L. Mateo, Pedro Peix, Rafael Núñez Grassals, Federico Henríquez Gratereaux, Eduardo Jorge Prats, Germán Emilio Ornes Coiscou, Rafael González Tirado, Tulio Navarrete, Emilio Herasme Peña, Ligia Minaya, Frank Núñez, Emilia Pereyra, Diógenes Céspedes, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Árvaro Arvelo hijo, José Rafael Sosa, Marianne de Tolentino, Ivelisse Prats de Pérez y otra larga lista de intelectuales que ahora no puedo recordar mientras escribo de memoria. De León David leí también muchos textos de prensa, siempre en la órbita del didactismo filosófico, moral o estético. En los primeros años de la década del 2000, al trabajar en la biblioteca Ángela Guzmán del CURNO-UASD, tuve contacto con sus libros poéticos “Poemas del hombre anodino” (1984), “Intento de bandera” (1991), “Guirnalda” (1993), “Poemas del hombre nuevo” (1986), etc. En los años siguientes encontraría mucho más de su obra general. Por León David mi año 1996 fue una experiencia de fugas y reprimendas (boches).
Carlos Reyes. 1-2-2020. 3:00 a.m. Salamanca.
Dedicado a Isaías Ferreira Medina
domingo, 2 de febrero de 2020
LECTURAS EN LA RED – 80
Enlaces a libros en PDF y a artículos publicados en la Internet sobre literatura, el pensamiento, el idioma, y obras y autores, el oficio de escribir y temas de interés general
Ana María Shua: “Me habría gustado escribir la Biblia”
Maestra del microrrelato, la argentina acaba de publicar 'La guerra'
Por qué es tan malo Paulo Coelho
Morfología del cuento, Vladimir Propp, 2da. Edición
Ante el muro de Humpty Dumpty
Nunca como ahora los políticos han sido merecedores de menos credibilidad: aquí casi nadie dice nada cuya virtualidad se mantenga más de unas horas
Ana María Shua: “Me habría gustado escribir la Biblia”
Maestra del microrrelato, la argentina acaba de publicar 'La guerra'
Por qué es tan malo Paulo Coelho
Morfología del cuento, Vladimir Propp, 2da. Edición
Ante el muro de Humpty Dumpty
Nunca como ahora los políticos han sido merecedores de menos credibilidad: aquí casi nadie dice nada cuya virtualidad se mantenga más de unas horas
jueves, 30 de enero de 2020
VARGAS LLOSA - 2
Enlaces a artículos de y sobre el nobel hispanoperuano, además de entrevistas y otras cosas. Segundo compendio.
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, 28 de marzo de 1936), i marqués de Vargas Llosa, conocido como Mario Vargas Llosa, es un escritor peruano que cuenta también con la nacionalidad española desde 1993. Considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Nobel de Literatura 2010, el Cervantes (1994) —entendido como el más importante en lengua española—, el Premio Leopoldo Alas (1959), el Biblioteca Breve (1962), el Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias de las Letras (1986) y el Planeta (1993), entre otros. Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo señor al recibir de Juan Carlos I de España el título de Marqués de Vargas Llosa (Wikipedia). En 2010 ganó el Premio Nobel de Literatura.
Enlace general a todo lo publicado en Cauce de Letras bajo la etiqueta MARIO VARGAS LLOSA, Arequipa, Perú
Mario Vargas Llosa, Centro Virtual Cervantes, biografía y más
Mario Vargas Llosa gana el Premio Francisco Umbral al mejor libro de 2019 por 'Tiempos recios', 2020
ISMAEL MARINERO
El escritor hispanoperuano ha obtenido la novena edición del galardón, dotado con 12.000 euros
ENTREVISTA
Vargas Llosa: "España y América Latina compartimos un idioma maravilloso y pujante", 2019
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, 28 de marzo de 1936), i marqués de Vargas Llosa, conocido como Mario Vargas Llosa, es un escritor peruano que cuenta también con la nacionalidad española desde 1993. Considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Nobel de Literatura 2010, el Cervantes (1994) —entendido como el más importante en lengua española—, el Premio Leopoldo Alas (1959), el Biblioteca Breve (1962), el Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias de las Letras (1986) y el Planeta (1993), entre otros. Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo señor al recibir de Juan Carlos I de España el título de Marqués de Vargas Llosa (Wikipedia). En 2010 ganó el Premio Nobel de Literatura.
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Mario Vargas Llosa, Centro Virtual Cervantes, biografía y más
Mario Vargas Llosa gana el Premio Francisco Umbral al mejor libro de 2019 por 'Tiempos recios', 2020
ISMAEL MARINERO
El escritor hispanoperuano ha obtenido la novena edición del galardón, dotado con 12.000 euros
ENTREVISTA
Vargas Llosa: "España y América Latina compartimos un idioma maravilloso y pujante", 2019
POEMAS A LA Ñ, LA LETRA CON PEINETA
HUMOR
OLÉ NUESTRA EÑE (PARODIA)
Estrellita La Moderna
Nos quieren quitar la eñe
Para ser más europeos
Si nos quitan nuestra eñe
Los niños serán los ninos
Los años serán los anos
Y en la ribera del Mino
Florecerán los castanos
OLÉ NUESTRA EÑE (PARODIA)
Estrellita La Moderna
Nos quieren quitar la eñe
Para ser más europeos
Si nos quitan nuestra eñe
Los niños serán los ninos
Los años serán los anos
Y en la ribera del Mino
Florecerán los castanos
lunes, 27 de enero de 2020
MIRIAM MEJÍA
Miriam Mejía, escritora dominicana residente en New York. Estudió Estadísticas y Sociología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha publicado: Crisálida (cuentos, 1997); De Fantasmas interiores y otras complejidades (cuentos, 2004); Garabatos en púrpura (2007); Piel de agua (2008). Textos suyos aparecen en las antologías Di aroma di cafe (2006); Antología de cuentistas dominicanas (2007); Voces de la Inmigración: Historias y testimonios de mujeres inmigrantes Dominicanas (2007). Aristas ancestrales es su segundo libro de poesías.
Miriam nació en Mao y dice que a pesar de estar lejos, nunca ha perdido contacto con sus gentes y siempre lleva a Mao en su corazón.
Enlace a todo lo publicado en Cauce de Letras bajo la etiqueta MIRIAM MEJÍA
Su website es miriammejia.com
Hace un tiempo, la prestigiosa periodista Ángela Peña escribió el reportaje, Ya no lloro cuando me voy , acerca de Miriam Mejía.
Miriam nació en Mao y dice que a pesar de estar lejos, nunca ha perdido contacto con sus gentes y siempre lleva a Mao en su corazón.
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Su website es miriammejia.com
Hace un tiempo, la prestigiosa periodista Ángela Peña escribió el reportaje, Ya no lloro cuando me voy , acerca de Miriam Mejía.
EL HOMBRE QUE LLORÓ
Cuento por Juan Bosch
(La Vega, Rep. Dominicana, 1909 - Santo Domingo, 2001)
A la escasa luz del tablero el teniente Ontiveros vio las lágrimas cayendo por el rostro del distinguido Juvenal Gómez, y se asombró de verlas. El distinguido Juvenal Gómez iba supuestamente destinado a San Cristóbal, y el teniente Ontiveros sabía que hasta unas horas antes Juvenal Gómez había sido, según afirmaba su cédula, el ciudadano Alirio Rodríguez, comerciante y natural de Maracaibo; y sabía además que Juvenal Gómez y Alirio Rodríguez eran en verdad Régulo Llamozas, un hombre de corazón firme y nervios duros, de quien nadie podía esperar reacción tan insólita. El teniente Ontiveros no hizo el menor comentario. Las lágrimas corrían por el rostro cetrino, de pómulos anchos, con tanta abundancia y en forma tan impetuosa que sin duda el distinguido Juvenal Gómez no se daba cuenta de que estaban atravesando Maracay.
(La Vega, Rep. Dominicana, 1909 - Santo Domingo, 2001)
A la escasa luz del tablero el teniente Ontiveros vio las lágrimas cayendo por el rostro del distinguido Juvenal Gómez, y se asombró de verlas. El distinguido Juvenal Gómez iba supuestamente destinado a San Cristóbal, y el teniente Ontiveros sabía que hasta unas horas antes Juvenal Gómez había sido, según afirmaba su cédula, el ciudadano Alirio Rodríguez, comerciante y natural de Maracaibo; y sabía además que Juvenal Gómez y Alirio Rodríguez eran en verdad Régulo Llamozas, un hombre de corazón firme y nervios duros, de quien nadie podía esperar reacción tan insólita. El teniente Ontiveros no hizo el menor comentario. Las lágrimas corrían por el rostro cetrino, de pómulos anchos, con tanta abundancia y en forma tan impetuosa que sin duda el distinguido Juvenal Gómez no se daba cuenta de que estaban atravesando Maracay.
sábado, 25 de enero de 2020
LEÓN DAVID PREMIO NACIONAL DE LITERATURA 2020
León David (seudónimo de Juan José Jimenes Sabater) nació en La Habana, Cuba, el 25 de junio de 1945. Poeta, ensayista y crítico. Hijo del destacado escritor y político dominicano Juan Isidro Jimenes Grullón. Recibió gran parte de su formación literaria en Venezuela y España. Dirigió el Departamento de Letras y el de Difusión Artística y Cultural de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Obtuvo el premio de poesía de la Biblioteca Nacional en 1986 con el poemario "Poemas del hombre nuevo". Fue embajador de la República Dominicana en Argentina desde 1998 hasta el 2000. Su estilo depurado presenta un sello inconfundible en las letras nacionales.
Anuncio del premio
León David, Premio Nacional de Literatura 2020, El Nacional
Las Obras Completas de León David
Giovanni Di Pietro
Obtuvo el premio de poesía de la Biblioteca Nacional en 1986 con el poemario "Poemas del hombre nuevo". Fue embajador de la República Dominicana en Argentina desde 1998 hasta el 2000. Su estilo depurado presenta un sello inconfundible en las letras nacionales.
Anuncio del premio
León David, Premio Nacional de Literatura 2020, El Nacional
Las Obras Completas de León David
Giovanni Di Pietro
viernes, 24 de enero de 2020
ENAMORADOS
Microrrelato de Ibeth Guzmán
No supo nunca que lo odiaba. Que su cuerpo y aliento eran un renacuajo fétido que la hundían en el pozo de un calvario raquítico, espeluznante. No, nunca lo supo. A pesar de los desplantes y los malos humores. A pesar de la infelicidad. Lo peor eran las mentiras, las personificaciones de mujer enamorada o de amante ardiente en las que se le consumían las ganas de vivir. Él la amaba. Tanto que el día en que ella se suicidó, no aguantó la culpa y se lanzó a los brazos de la muerte. Ella vive ahora en el infierno de los suicidas. A gusto con todos sus demonios. Él es feliz también friéndose cada día, como en vida, en la hoguera de un amor no correspondido.
No supo nunca que lo odiaba. Que su cuerpo y aliento eran un renacuajo fétido que la hundían en el pozo de un calvario raquítico, espeluznante. No, nunca lo supo. A pesar de los desplantes y los malos humores. A pesar de la infelicidad. Lo peor eran las mentiras, las personificaciones de mujer enamorada o de amante ardiente en las que se le consumían las ganas de vivir. Él la amaba. Tanto que el día en que ella se suicidó, no aguantó la culpa y se lanzó a los brazos de la muerte. Ella vive ahora en el infierno de los suicidas. A gusto con todos sus demonios. Él es feliz también friéndose cada día, como en vida, en la hoguera de un amor no correspondido.
jueves, 23 de enero de 2020
ES POSIBLE QUE SUCEDIERA
MINIFICCIÓN
I. El Pleito de Siboney
Al abrir la puerta, la luz de la calle reveló su enorme cabezota como de dinosaurio que me miraba con ojos fosforescentes desde el fondo del cuarto. Medio atemorizado, tratando de acostumbrar mis ojos a la poca luz, di varios pasos hacia adelante y vi su espigado cuerpo avanzar tambaleante hacia mí, como si anduviera en zancos. Al interceptarme el paso, comprendí que iba a tener que pelear. Recuerdo que pensé “Yo que no ‘toy en forma pa’ estas vainas”, pero como pude, con resoplidos de fuego de caballo agitado, y luchando por tenerme en pie, más por machismo que por deseos, alcé mis puños a ver si lo amedrentaba. Para mi sorpresa, lo vi a él hacer lo mismo y cuadrarse como yo. Avanzamos unas cuantas pulgadas más, como midiéndonos, y al encontrarnos fui el primero en lanzar un golpe que él me devolvió de forma automática y con tal fiereza que al abanicar de a poco caemos uno a los pies del otro. De pronto, utilizando el poquito de fuerza que conservaba, con el corazón en la boca, le asesté un puñetazo brutal que lo hizo saltar en pedazos por toda la habitación. No supe más de mí, pero al despertar en el piso frío, nadando en un fango hecho de un líquido amarilloso ligado con sangre, comida a medio digerir y vidrios rotos, al ver la sangre seca en mi mano derecha hinchada como si la hubiera picado una cacata, lo comprendí todo. Me senté y miré a mi alrededor y en la pared, que veía girar como tiovivo burlón, se destacaba el marco de caoba de casi tres pies de ancho, que iba desde el piso hasta el cielorraso, donde sólo quedaba el cartón marrón con manchas de sangre. Sentía mi cabeza vana como globo a merced del viento y próximo a explotar. Mientras, el carrusel en que navegaba, que apagaba y prendía sus lucecitas de colores con intermitencia creciente, se aceleraba, y mi estómago, asaltado por miles de sapitos perversos que lo aguijoneaban con sus diminutos falos que secretaban un jugo amargoamarilloverdoso que salía por mi boca, debilitaba todo mi cuerpo y me hacía sudar frío, lo que me obligó a buscar refugio en el cemento agradable del piso que me abrazó de nuevo resignado.
I. El Pleito de Siboney
Al abrir la puerta, la luz de la calle reveló su enorme cabezota como de dinosaurio que me miraba con ojos fosforescentes desde el fondo del cuarto. Medio atemorizado, tratando de acostumbrar mis ojos a la poca luz, di varios pasos hacia adelante y vi su espigado cuerpo avanzar tambaleante hacia mí, como si anduviera en zancos. Al interceptarme el paso, comprendí que iba a tener que pelear. Recuerdo que pensé “Yo que no ‘toy en forma pa’ estas vainas”, pero como pude, con resoplidos de fuego de caballo agitado, y luchando por tenerme en pie, más por machismo que por deseos, alcé mis puños a ver si lo amedrentaba. Para mi sorpresa, lo vi a él hacer lo mismo y cuadrarse como yo. Avanzamos unas cuantas pulgadas más, como midiéndonos, y al encontrarnos fui el primero en lanzar un golpe que él me devolvió de forma automática y con tal fiereza que al abanicar de a poco caemos uno a los pies del otro. De pronto, utilizando el poquito de fuerza que conservaba, con el corazón en la boca, le asesté un puñetazo brutal que lo hizo saltar en pedazos por toda la habitación. No supe más de mí, pero al despertar en el piso frío, nadando en un fango hecho de un líquido amarilloso ligado con sangre, comida a medio digerir y vidrios rotos, al ver la sangre seca en mi mano derecha hinchada como si la hubiera picado una cacata, lo comprendí todo. Me senté y miré a mi alrededor y en la pared, que veía girar como tiovivo burlón, se destacaba el marco de caoba de casi tres pies de ancho, que iba desde el piso hasta el cielorraso, donde sólo quedaba el cartón marrón con manchas de sangre. Sentía mi cabeza vana como globo a merced del viento y próximo a explotar. Mientras, el carrusel en que navegaba, que apagaba y prendía sus lucecitas de colores con intermitencia creciente, se aceleraba, y mi estómago, asaltado por miles de sapitos perversos que lo aguijoneaban con sus diminutos falos que secretaban un jugo amargoamarilloverdoso que salía por mi boca, debilitaba todo mi cuerpo y me hacía sudar frío, lo que me obligó a buscar refugio en el cemento agradable del piso que me abrazó de nuevo resignado.
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