Un nuevo estudio sobre personas bilingües sugiere que un único “motor
gramatical” en el cerebro puede gestionar varias lenguas a la vez.
Por K. R. Callaway
16 de junio de 2026
The New York Times, en español
Si hablas un idioma durante toda tu vida, sus reglas gramaticales se te quedan
grabadas. Por eso es posible que adivines de manera correcta que el gerundio
del verbo “escabullirse” es “escabulléndose”, aunque no conozcas la palabra.
Pero las reglas gramaticales pueden variar mucho de un idioma a otro, y desde
hace tiempo los neurocientíficos sostienen la teoría de que las personas
bilingües deben procesar los diferentes idiomas con patrones de actividad
cerebral distintos.
Sin embargo, en un nuevo estudio, los investigadores descubrieron que estos
patrones eran más parecidos de lo que se esperaba. Por ejemplo, al decidir
cómo convertir una palabra al singular o al plural, las personas bilingües
muestran una actividad cerebral sorprendentemente similar, sin importar si
están hablando en su primera o en su segunda lengua.
“No era evidente que fuera a ser tan parecido”, dijo Esti Blanco-Elorrieta, especialista en psicología y neurociencia de
la Universidad de Nueva York y una de las personas que escribió el estudio,
que se publicó el lunes en la revista
JNeurosci.
“Creo que posiblemente este sea uno de los primeros hallazgos muy
detallados sobre qué tan integradas están, en realidad, dos lenguas en el
cerebro”.
Las primeras investigaciones consideraban el bilingüismo como un
“añadido” o una “interferencia” en el procesamiento de la lengua
materna,
dijo Judith Kroll, psicolingüista de la Universidad de California en Irvine
quien no participó en el nuevo estudio.
Estudios posteriores han descubierto que los cerebros bilingües suelen
presentar diferencias físicas, como una materia blanca más eficiente y cambios
en la materia gris, y que tienen un mejor desempeño en tareas de memoria y
concentración.
Ahora los científicos están investigando más a fondo para comprender si
aspectos fundamentales de la red neuronal del cerebro realizan una doble o
triple función para procesar varios idiomas.
Para obtener más información, el equipo de investigación de Blanco-Elorrieta
colocó a 23 personas bilingües en español e inglés en un escáner de
magnetoencefalografía (MEG) y monitorizó su actividad cerebral mientras
convertían palabras en singular o plural.
Mientras estaban tumbados en el escáner, se les mostraba a los participantes
la palabra que debían modificar, como “barcos” o “atún”. A continuación,
escuchaban una orden: “one” o “uno” para poner la palabra en singular; “two” o
“dos” para ponerla en plural; o “say” o “di” para simplemente repetir la
palabra sin modificarla. El escáner captaba imágenes milisegundo a milisegundo
de la actividad cerebral antes, durante y después de cada uno de estos
cálculos internos.
El equipo de investigación descubrió que los patrones de actividad cerebral
eran más o menos los mismos tanto si los participantes bilingües miraban
palabras en español como en inglés. Lo más importante es que esto era así
incluso cuando las palabras no tenían un equivalente en el otro idioma —como
“taxi”, que tiene el mismo significado en español e inglés—. Se cumplía
incluso con “pseudopalabras” que sonaban como palabras en español o en inglés
—como “ailos”— pero que no tenían ningún significado real.
“Eso hace más difícil explicar el efecto como un simple reflejo del
vocabulario compartido”, dijo Blanco-Elorrieta,
“y sugiere que el cerebro podría estar representando la operación
gramatical en sí misma”.
El hallazgo concuerda con otros resultados iniciales en este rubro, dijo
Mirjana Bozic, neurocientífica cognitiva de la Universidad de Cambridge quien
no participó en el estudio. Por ejemplo, el nuevo estudio aportó pruebas
adicionales de que la parte frontal izquierda del cerebro solía intervenir en
el procesamiento de la estructura gramatical de las frases en diferentes
idiomas. En general, dijo Blanco-Elorrieta en un comunicado de prensa,
un único “motor gramatical” en el cerebro parecía capaz de impulsar varios
idiomas a la vez.
Bozic dijo que el hallazgo, aunque no es sorprendente, era
“muy revelador, ya que ofrece pruebas elegantes y convincentes de que las
personas bilingües se basan en mecanismos neuronales compartidos”. Añadió:
“Una pregunta que queda por resolver es hasta qué punto estos hallazgos
se pueden generalizar a pares de idiomas que difieren de forma más
sustancial”.
Con ese fin, el equipo de Blanco-Elorrieta espera estudiar los patrones de
actividad cerebral que subyacen en otros procesos gramaticales y lingüísticos,
como descifrar la sintaxis de las oraciones o identificar la gama de objetos a
los que puede referirse un solo término, y en idiomas muy diferentes entre sí.
“El cerebro tiene mucha más plasticidad de lo que pensábamos”, dijo Kroll. “Las cosas cambian de manera constante”.
K. R. Callaway es reportera de ciencia y forma parte de la generación
2026-27 de Times Fellowship, un programa para periodistas al comienzo de sus
carreras.
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inglés) a los 60 años.
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