I. LECCIÓN INOLVIDABLE
— ¿En qué puedo ayudarle, agente?
— Señora Gutiérrez, recibimos una llamada de que en esta dirección se está abusando física y verbalmente a un muchacho. ¿Qué dice usted a eso?
— Agente, si exigirle a mi hijo que limpie su cuarto es abuso verbal y si darle un par de chancletazos cuando trató de agredirme es abuso físico, me declaro culpable…
— Sra. Gutiérrez, golpear a sus hijos no está bien…
— Déjeme decirle, agente, los granujas de esta generación son irrespetuosos y débiles… uno como padre o madre no puede decirles nada para corregirlos porque según ellos uno le está gritando y yo la verdad no quiero ser cómplice de criar un vago o peor, un delincuente… esto es lo que vamos a hacer, agente: llame a los servicios sociales y que se lo lleven. ¡Ya no puedo más!
— No, Ma, yo no quiero irme de aquí… por favor, perdóname…
— No, si no vas a obedecer mis reglas y disciplina, usted se va de aquí… y se acabó…
— No, Ma, por favor… yo voy a hacer lo que tú dices…
— Ok, ya estoy jarta… si no cumples… yo soy la que voy a llamar la policía y los servicios sociales y te me vas a largar de aquí, ¿entiendes?
— “¿Estamos de acuerdo, hijo?”, dice el agente
— “Sí, Sr. agente”, dice el muchacho
— “Ok, no quiero oír más llamadas de esta dirección, o alguien va a ir preso”, se despidió el agente policial.
II. CÓMO CONTABA FIBONACCI
"¿Qué es esto, Fibo?", preguntó la madre al pequeño Fibonacci.
"0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987, 1597, 2584, 4181, 6765, 10946, 17711, 28657, 46368, 75025, 121393, 196418, 317811...", mamma.
"¿Por qué siempre tienes que ser diferente? ... ¡cuenta como la gente normal, cojollo!"